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¿A quién va dirigida la Terapia Ro-Hun?
La Terapia Ro-Hun no pretende conducirnos hacia una curación milagrosa e inmediata. Aun siendo accesible para todos, se dirige sin embargo prioritariamente a aquellos que se sienten preparados para iniciar un cambio capital y determinante, tanto en sus vidas como en el despertar de sus conciencias. Ni terapia pasiva ni asistida, la Terapia Ro-Hun requiere la motivación y el coraje de cuestionarse y de aceptar la propia responsabilidad en la elaboración y la manifestación de los acontecimientos preponderantes o cotidianos que habitan nuestra existencia. Al abordar la Terapia Ro-Hun de manera puramente mental nos chocaríamos rápidamente con resistencias, un rechazo a observarnos con total honestidad. La terapia requiere la aceptación de que nada es imposible, irreversible o imperdonable. Por medio de un esfuerzo común y de un diálogo constante entre terapeuta y paciente, las creencias negativas y los bloqueos identificados se disuelven, se integran, abriendo el camino a nuevas actitudes de amor, de sabiduría, de confianza y de fuerza. Los campos electromagnéticos terapeuta-paciente, estrechamente conectados durante la integridad de la sesión, sostienen, favorecen los cambios interiores necesarios, acelerando a la vez el desarrollo de la conciencia, la curación del alma y del cuerpo. El terapeuta Ro-Hun tiene en mente en todo momento que su trabajo se parece más al de un guía que al de un médico y que toda progresión constituye un largo caminar imprevisible que se lleva a cabo por etapas.
El éxito de este enfoque depende principalmente de la apertura de miras y de corazón de cada uno y de la aptitud de cada cual para pasar revista a las problemáticas y al conjunto de circunstancias de la existencia con total objetividad y teniendo en cuenta todos los datos. Cuanto más se desarrolle el valor, la voluntad de distanciarse y de establecer una perspectiva ampliada de uno mismo y de los demás, mejor se da uno cuenta que se puede ser dueño de la orientación de nuestro desarrollo individual y colectivo. La vida, por tanto, no es más que un cúmulo de experiencias y de aprendizajes que nos conducen irremediablemente hacia nuestra verdadera identidad. Más que un compromiso, la Terapia Ro-Hun es un acto de amor y de fe con respecto a uno mismo.

